A 100 Grados/Con, sin y a pesar del Mando Único

Momento exacto del ataque a policías ayer en el cruce de las avenidas La Luna y Las Torres en Cancún, Quintana Roo

Con, sin y a pesar de

Las estrategia de seguridad del gobernador Carlos Joaquín González no está dando resultados por donde quiera que se le vea. Ni la firma del Mando Único Policial impuesto por el gobernador detiene a los delincuentes.

Las ejecuciones y/o asesinatos, como se le quiera llamar, van de Norte a Sur y de Sur a Norte.

Hace dos días, el pasado 10, asesinaron a plena luz del día a una persona en el balneario conocido como Los Rápidos en Xul Ha, Sur del Estado.

Ese mismo día por la noche, ejecutaron a una persona frente a su domicilio en la capital del Estado.

Las ejecuciones no pararon  y anoche, lamentablemente dos jovencitos fueron abatidos por las balas en la colonia Ampliación Proterritorio de Chetumal.

Mientras en el Norte, ayer, en pleno medio día ejecutaron a Carlos A. P. mejor conocido como  “Mamalucha”, ex tesorero del sindicato de taxistas “Tiburones del Caribe” de Tulum.

Más tarde, se vivió un episodio más de violencia en las calles de Cancún, cuando sicarios atacaron a un vehículo en el que se trasladaban elementos administrativos y policías de la PEP. Una persona murió.

Hoy, siguieron las escaramuzas entre policías y delincuentes en Cancún y nuevamente de día, otro comando atacó a vehículos de la Policía Procesal.

Sólo en este último ataque, gracias a la afortunada reacción de un elemento, se logró abatir a dos sicarios y salvar la vida de los policías.

En este último hecho, se observó la increíble inoperancia del 911 y del código rojo, pues pese a la existencia de heridos, el servicio de emergencias médicas llegó al lugar del suceso casi una hora después.

En ambos ataques, inmediatamente el secretario de Seguridad, Alberto Capella Ibarra salió en redes sociales.

En el primero para condenar el cobarde ataque que, según dijo, era consecuencias de los “buenos” resultados obtenidos en el combate a la delincuencia.

En el segundo caso, Capella presumió el actuar de su policía para repeler el ataque que, al parecer tenía el objetivo de rescatar a un conocido jefe de la delincuencia organizada transportado en ese momento por la Policía Procesal.

El “Showman”, como ha sido calificado al jefe policiaco por el diputado Emiliano Ramos, tal parece que para lo único que sirve, es precisamente para eso, para los flashes, los micrófonos y las cámaras.

Y es que, en el ataque realizado hoy al convoy de la Policía Procesal, en el que afortunadamente no hubo muertes que lamentar por parte de la policía, pero sí por el lado de los delincuentes (todas las muertes son lamentables)  se dejó en evidencia  las deficiencias y omisiones en el cumplimiento de los protocolos de seguridad obligatorios para esta policía especializada.

De acuerdo a los propios policías, Alberto Capella Ibarra está mandando a los policías en cada salida a una cita mortal.

Entre los protocolos de seguridad, los policías explican que cualquier movimiento de reclusos debe ser realizado con 3 unidades.

Durante el ataque de hoy, solo iban dos a cumplimentar el traslado. El protocolo indica que cada unidad que escolta al vehículo principal, por lo general una camioneta tipo Van, debe tener un mínimo de 4 elementos que otorgarán seguridad en los 180 grados del perímetro que le corresponda a cada uno.

Con este protocolo, queda resguardado el frente y detrás del vehículo principal, lo que no sucedió hoy, porque el convoy atacado solo contaba con una escolta detrás de la unidad de traslado. 

A Capella no le interesa más que saquear a Quintana Roo a través de la SESP, pues no existe reclutamiento y activación de más elementos en la Policía Procesal en el Estado.

De hecho, esta policía que inició operaciones en esta administración de Carlos Joaquín González, sólo tiene elementos para cubrir los servicios de la ciudad de Chetumal.

El proyecto original considera reclutar, adiestrar, capacitar y poner al servicio de las principales ciudades del Estado al menos un grupo de la Policía Procesal, lo que  hasta el momento no ha sucedido. 

Que sí ha sucedido, es que los mandos se les hace fácil disminuir la fuerza disponible en la capital del Estado y mandar de Comisión al personal especializado en traslados a Cancún.

Sin embargo, estas decisiones afectan la operatividad de esta policía y del propio protocolo de seguridad, porque sólo algunos elementos de la Policía Procesal participan en los traslados, y los demás, son policías estatales que no tienen capacitación especializada en traslados de alto riesgo, como el caso de los reclusos. 

Y es que los policías, cansados de las malas decisiones de sus mandos quienes los envían inermes a cumplir con su labor, rompen el silencio y revelan como es el submundo en el que tienen que trabajar todos los días.

Sobre todo, después de estos dos ataques consecutivos a policías.

En el caso del convoy atacado este mediodía cuando transportaban a un recluso, increíblemente sólo un policía de los que cumplían el procedimiento es elemento activo de la Policía Procesal.

Los otros policías que afortunadamente, gracias a la reacción de su compañero, repelieron el ataque y salvaron la vida, son policías estatales comisionados para apoyar con la seguridad sin la capacitación para ello.

Si viviéramos en un estado de derecho, en este momento el fiscal Oscar Montes de Oca ya tendría en sus manos una carpeta de investigación en contra Alberto Capella Ibarra y los mandos que ordenan y ordenaron este traslado sin cumplir con los protocolos de seguridad correspondientes, poniendo en riesgo la vida y la integridad física de los elementos comisionados para tal efecto. 

Ojo, sólo en Cancún y Chetumal operan elementos de la policía procesal, pues en los demás municipios, su presencia es nula.

Si a esto se agrega que no hay reclutamiento, no hay capacitación, no hay unidades, no hay equipo, no hay armamento, elementos indispensables para que cada policía cumpla con este servicio, el tema grave de por sí, es un foco rojo ante la delincuencia que tiene atrapada a Quintana Roo.

Y es que, pese a que toda la policía corre siempre el riesgo de sufrir un atentado en cualquier momento, si hay una policía que tiene el mayor riesgo, es la Procesal por la naturaleza de su propia encomienda.

Así pues, con, sin y a pesar del Mando Único de Carlos Joaquín González, operado por su jefe policiaco Alberto Capella Ibarra, en materia de seguridad no estamos bien, más bien, la seguridad para los quintanarroenses no existe.

Con, sin y a pesar del Mando Único continua la espiral de violencia en todo el Estado, de Norte a Sur, de Sur a Norte, y no parece tener fin.

Lamentablemente, después de tres años, como el gatopardismo, cambiamos de gobierno para que no cambie nada.

Chetumal, Q. Roo. 12 junio 2019.

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