A 100 Grados / El ejército de “bots” del Gober

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El ejército de “bots” del Gober

Por David A. Serrano Pech

Las redes sociales se han convertido en el campo de las batallas para alcanzar el éxito, la fama, defender o combatir a los adversarios.

Para lograr estos objetivos, usuarios reales han pagado la creación de millones de cuentas falsas que tienen como única meta convertirse en seguidores y de esta manera, inflar la cifra de “followers” que tiene determinada persona.

De esta manera, los propietarios de esas cuentas reales, buscan impactar e influir en la opinión pública gracias a verdaderos ejércitos de seguidores que no existen, esto es, los conocidos como “bots” o usuarios fantasmas.

Independientemente que, hay estrategias para identificar estos “bots”, también existen aplicaciones, programas o herramientas que permiten comprobar si una cuenta tiene seguidores reales o falsos.

Los más conocidos son Social Rank, Fake Follower Check, Twitter Audit, Social Audit Pro, FakeCheck, que además de detectar cuentas falsas, igualmente tienen la capacidad para bloquearlas.

En este caso, el servicio Twitter Audit se dedica a auditar a los seguidores en Twitter y determinar cuántos son falsos.

Con esta herramienta se reveló por ejemplo cuantos seguidores falsos y cuantos reales tienen Donald Trump y Barack Obama.

Y es esa misma herramienta, Twitter Audit, que hoy nos confirma un nada sorprendente dato sobre el gobernador Carlos Joaquín González.

De acuerdo a su cuenta de Twitter, el Ejecutivo estatal tiene 71.9 K Followers (71 mil 900 seguidores), quienes no sólo lo siguen, sino también comentan y replican los mensajes que se suben a esta red social.

Sin embargo, de acuerdo con Twitter Audit, casi la mitad de los seguidores de @CarlosJoaquin son “bots”, esto es, cuentas falsas o usuarios fantasmas, o seguidores que no existen.

De sus más de 71 mil 900 seguidores que todos los días hablan y dicen cosas positivas del gobernador y de su gobierno, resulta que, 30 mil 417 cuentas son “fake” o falsas.

Y, de los 41 mil 321 reales, al menos 25 mil son cuentas obligadas al pertenecer a su gabinete, y a las estructuras partidistas que lo llevaron a la gubernatura, lo que reduciría a una cifra mínima de seguidores que tiene la cuenta @CarlosJoaquín.

En pocas palabras, un 42.4 por ciento de seguidores de Joaquín González fueron cuentas creadas ex profeso para intentar dar la impresión que el Gobernador es un “influencer”, algo muy alejado de la realidad, para defenderlo o para combatir a sus adversarios.

En el sexenio anterior, los seguidores del propio Joaquín denunciaron y criticaron fuertemente que Roberto Borge Angulo pagó para la creación de un ejército de “bots” para influir en la opinión pública y combatir a sus adversarios.

Por lo revelado hoy con la herramienta Twitter Audit, Carlos Joaquín González no se queda atrás.

Ahora se entiende porqué cuando hay un comentario negativo sobre cualquier tema del Estado o del Gobernador en redes sociales, inmediatamente sobreviene una carga de respuestas de todo tipo en favor del Ejecutivo.

Este tipo de estrategias sólo se entiende como una respuesta desesperada a su nula aprobación social pese al pago de millones de pesos en publicidad.

Sin embargo, no todo lo que funcionó a unos, funciona a otros, y por lo visto, al gobernador Carlos Joaquín, ni le está funcionando la publicidad, ni los “bots”.

Quizá lo único que le quede al Gobernador que sí pueda funcionar, es un verdadero trabajo en favor de la sociedad.

De esta sociedad que cada día amplía la brecha entre gobernante y gobernados ante los agravios diarios de una administración estatal que no le ha sabido responder.

Los quintanarroenses que votaron con una gran expectativa del “cambio”, hoy rechazan “rabiosamente” a un gobernador que no ha dado respuestas, que encabeza un gobierno caótico, y que actúa contra la sociedad.

Luego entonces, la respuesta a los quintanarroenses, no son los “bots”, ni la publicidad.

Quizá alguien entienda pronto que, engañar no es el camino.

Y no debe serlo nunca señor Joaquín.

 

Chetumal, Q. Roo. 4 marzo 2019.

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